Iglesia de Matías
- Iglesia y lugar de culto
- Precio: 2 500 Ft - 3 000 Ft
- Horario: 09:00 - 17:00 lun-vie, 09:00 - 13:00 sáb, 13:00 - 17:00 dom
Historia
Oficialmente llamada Iglesia de Nuestra Señora, esta iglesia parroquial en la Colina del Castillo lleva desde hace siglos el nombre del rey Matías Corvino, que se casó aquí dos veces en el siglo XV e hizo tallar su escudo de armas en la torre sur. Sus orígenes se remontan a unos 700 años, a una iglesia gótica del siglo XIII, reconstruida en gran parte a lo largo de los siglos siguientes y usada dos veces para una coronación de los Habsburgo: la de Francisco José I en 1867 y la de Carlos IV, el último rey coronado en Hungría, en 1916.
Cuando las fuerzas otomanas tomaron Buda en 1541, la iglesia se convirtió en la mezquita principal de la ciudad durante más de 150 años, con sus frescos encalados y el interior orientado hacia La Meca. Tras la reconquista de Buda en 1686, la iglesia volvió poco a poco al culto cristiano, pero fue la gran restauración del arquitecto Frigyes Schulek, entre 1874 y 1896, la que le dio el aspecto que tiene hoy: eliminó añadidos barrocos posteriores, reconstruyó lo que él creía más cercano al original medieval y añadió el tejado de rombos de colores que hoy define el perfil de Budapest.
Las obras y el interior
Casi toda superficie interior está pintada, una reinvención del siglo XIX realizada durante la restauración de Schulek por dos de los principales artistas húngaros, Károly Lotz y Bertalan Székely. Sus frescos cubren paredes y bóvedas con motivos populares húngaros y escenas religiosas, y ambos pintores también diseñaron las vidrieras de la iglesia.
El espacio más impresionante es la Capilla de San Ladislao, donde Lotz pintó un ciclo de frescos que narra la historia del santo rey del siglo XI, incluida la dramática escena de su cortejo fúnebre, realizada con la misma paleta de oro y escarlata que cubre la bóveda de la capilla. Merece la pena mirar hacia arriba también en la nave: Székely realizó siete frescos dedicados a San Esteban, primer rey de Hungría, además de una serie de vidrieras con santos húngaros.
¿Sabías que...?
Durante el asedio de 1686 que puso fin al dominio otomano en Buda, un muro interior de la iglesia —convertida entonces en mezquita— se derrumbó por el fuego de cañón, dejando al descubierto una estatua de la Virgen María que había sido emparedada y ocultada desde la conquista otomana, 150 años antes. Según la tradición local, su repentina aparición ante los soldados otomanos que rezaban se interpretó como un presagio, y la guarnición que defendía esa parte del castillo se rindió sin luchar ese mismo día, una historia que todavía se cuenta como uno de los pequeños milagros de Buda.
Un detalle menos solemne: como la restauración de Schulek en el siglo XIX reinventó buena parte de la estructura medieval en lugar de reconstruirla fielmente, los historiadores aún debaten cuánto de lo que ven hoy los visitantes es realmente medieval y cuánto es invención neogótica del propio Schulek.
Información práctica
La iglesia se encuentra en la Colina del Castillo, justo al lado del Bastión de los Pescadores, por lo que ambas visitas se combinan fácilmente en una sola. Sigue siendo una parroquia activa, por lo que las mañanas de domingo se reservan para la misa y están cerradas a las visitas turísticas: mejor planear una visita entre semana o un domingo por la tarde. Como en cualquier lugar de culto activo, se agradece una vestimenta discreta, especialmente hombros cubiertos.
La entrada incluye el acceso a la nave y al tesoro; una entrada aparte y adicional permite subir a la Torre Béla para ver de cerca el tejado de azulejos de colores y disfrutar de una panorámica sobre el Danubio y Pest.